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Lo que La Verdad oficial esconde

LA_VERDAD
Juro decir la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad…

Ojala fuese así, pero no es tan simple el asunto. En cambio prometo decir mi verdad. Con lo cual quiero decir, aquella que he obtenido de mi trabajo, investigación, reflexión e intuición. No es, ni será mejor verdad que la de otros, pero siempre habrá sido una conclusión propia y más personal, obtenida de un análisis y no simplemente de la repetición de lo que otro haya dicho anteriormente, sea quien sea.

“Lee todo, escucha a todo el mundo, no confíes o creas en nada a menos que lo puedas probar con tu propia investigación” 1

“No acepto sin reserva la opinión de ningún hombre, vivo o muerto” 2

“Hay personas con poder e influencia que simplemente repiten lo que alguien les dice. Hay médicos que repiten lo que les dijeron en la escuela de medicina y lo que las compañías farmacéuticas les dicen. Hay maestros que repiten lo que han aprendido al pasar sus exámenes para acceder a ser profesores o lo que aprendieron en la formación del profesorado. Todo esto será repetido a las siguientes generaciones, que harán lo mismo…” 3

Y es que no hay nada más importante que sacar tus propias conclusiones de aquello que nos cuentan. Reflexionar, pensar, intuir y no simplemente absorber datos pasivamente. Sobre todo se debe de hacer con aquella información que nos es relevante. Hoy en día no nos percatamos de la elevada facultad del hombre, lo que llamamos intuición, y que en muchos casos nos da el criterio para conocer la verdad oculta.

Luego, por otro lado, independientemente de nuestras opiniones parecen existir verdades universales. Aquellos que a lo largo de la historia han intentado acallarlas no lo conseguirán a largo plazo, pues lo que es realmente verdadero tiende a salir a la luz porque no se puede encubrir para siempre.
¿Es que acaso los ignorantes e hipócritas jueces de Galileo lograron detener el movimiento de la tierra alrededor del Sol, juzgándole a él por afirmar tal cosa?
No porque hombres con prestigio califiquen el espiritismo de “creencia degradante” y la magia de “prestidigitación o trucos baratos”, no por ello dejará la verdad de serlo.

No hay teoría, capaz de tapar o desacreditar aquellas creencias y conocimientos ancestrales heredados de las razas primitivas que quizás recibieron de labios de sus antepasados, y estos a la vez quizás recibieron de sus dioses o de la naturaleza o universo mismo. Es de estos orígenes quizás de donde nos hayan llegado grandes verdades, difuminadas, malinterpretadas, confundidas a día de hoy y desconocidas por muchos.

Veámoslo en ejemplos:

Algún día se demostrará las conexiones de los relatos bíblicos con las leyendas indas y la cosmogonía de distintos países, para ver cómo las fábulas de las edades míticas son en el fondo alegorías de los fundamentales principios geológicos y antropológicos. Quizás a esas fábulas recurrirá la ciencia para encontrar los “eslabones perdidos”.
Respecto de los Mitos y fábulas, afirma Platón, en el Gorgias y en el Phoedon, que son vehículos de grandes verdades muy dignas de aprender.

Por otra parte ¿Qué evidencian las raras coincidencias observadas en la historia de pueblos tan distantes? ¿Qué nos dice por ejemplo el paralelismo entre distintas culturas con lo que respecta a la construcción de pirámides? ¿De dónde proviene la similitud de los conceptos primitivos que se observan en las llamadas fábulas y leyendas, donde se encierra el meollo de los sucesos históricos, de una verdad profundamente encubierta bajo la forma de poéticas ficciones populares, pero que no deja de ser verdad?

Comparemos, por ejemplo, El Génesis con Los Vedas 4 en los pasajes siguientes:

“…Y habiendo comenzado los hombres a multiplicarse sobre la tierra y engendrado hijas, viendo los hijos de Dios las hijas de los hombres que eran hermosas, tomaron mujeres, las que escogieron entre todas… Y había gigantes sobre la tierra en aquellos días…” “Y ellas les dieron hijos a ellos y llegaron a ser hombres poderosos del tiempo viejo; varones de nombradía…” 5

“El primer brahmán se queja de estar solo y sin mujer entre sus hermanos. A pesar de que el Eterno le aconseja que dedique sus días al estudio de la ciencia sagrada, el primer nacido insiste en la queja. Enojado por tamaña ingratitud, el Eterno da al brahmán una mujer de la estirpe de los daityas o gigantes, de quien todos los brahmanes descienden por generación materna”. 6
Así es que la casta sacerdotal desciende por una línea de las entidades superiores, los hijos de Dios, y por otra, de Daintany, la hija de los gigantes de la tierra, los hombres primitivos.

La misma alegoría encierra el pasaje análogo de la cosmogonía de los Eddas escandinavos:

“Har, compañero de Jafuhar y Tredi, describe a Gangler la formación del primer hombre llamado Bur, padre de Bör, quien tomó por mujer a Besla, hija del gigante Bölthara, de la estirpe de los primitivos gigantes”. 7

El mismo fundamento tiene las fábulas griegas de los titanes y la leyenda mexicana de las cuatro estirpes sucesivas del Popol–Vuh.

Esta alegoría de los gigantes es uno de los cabos sin atar de la enredada y al parecer inexplicable maraña del origen del género humano.

Para concluir diremos que la arqueología, la lingüística y la mitología comparada argumentan día tras día nuevas pruebas de los conocimientos científicos de aquellas civilizaciones ancestrales, y lo avanzados que estaban, cuyo espíritu sigue estando en el ambiente de la humanidad durante estos prolongados períodos en que la verdad ha estado tapada por las tinieblas de la ignorancia y el materialismo que siempre ha cegado las verdades espirituales y ocultas.

1 William Cooper. Ex Oficial de las fuerzas aéreas de las EEUU, investigador, conspiracionista, escritor y locutor de radio.

2 Horacio Greeley Periodista y político estadounidense. Fue uno de los fundadores del Partido Republicano “Recuerdos de una vida ocupada”, p. 147.

3 David Icke. Escritor, investigador y conspiracionista.

4 Una de las escrituras más sagradas de la India, las cuales se dice, tienen cerca de 8000 años de antigüedad.

5 Génesis, VI, 1-2-4.

6 Mitología inda. – Antoine Louis dePolier.

7 Isis sin Velo, — Helena Blavatsky, p. 144

Hipocresía en las Religiones

World Religions

Las religiones avivan, resaltan, promocionan y creen en sus milagros, diversa fenomenología, tales como apariciones de la virgen y ángeles, o posesiones demoniacas y su control o erradicación por medio del empleo de la fe de los súbditos de su iglesia,… por poner varios ejemplos, en este caso principalmente pertenecientes a la religión cristiana apostólica romana.
¿Por qué no ha de creer en aquellas que produce el médium en una sesión espiritual, o en cualquier otra situación donde se den fenómenos paranormales? ¿Por qué no da crédito a los milagros que ocurren en otras religiones?… ¿Por qué unos si, y otros no?…
¿No habría que admitir o rechazar por igual toda manifestación, sin distinguir en qué contexto religioso se den lugar?
Considerar milagro y hecho fehaciente unos y mentira otros, me hace pensar que la imparcialidad en este tema que tratamos, no exista en las religiones de hoy en día (Casi podemos decir, sea cual sea).
Quizás sólo den crédito a aquellos fenómenos que son protagonizados (según ellos) por la virgen, los ángeles, Dios o Dioses y la fe en su religión,…y tachen de maligno, satánico o directamente falso otros casos ocurridos en los dominios de otras religiones o de ninguna.
Si nos ponemos en el lado de admitir y creer en la realidad de los fenómenos en sí, y basándose en la casuística, diré que desde mi punto de vista, lo paranormal puede producirse independientemente de donde vivas, credo o cultura a la que pertenezcas o religión en la que creas…como si verdaderamente la fenomenología no siguiese a un Dios en particular, no se decantase por unos o por otros. Entonces, ¿por qué cada religión da crédito a unas y rechaza o acalla otras?…
Quizás sea debido a que, como el criterio del entorno cultural y religioso de cada uno es en lo que normalmente se basa aquel que se topa con lo extraño para intentar explicar o interpretar el fenómeno presenciado o vivido. Es por ello que la iglesia sólo seleccionará, adornará y promocionará aquellos sucesos que más les convenga por lo que clama el testigo que ha visto, como es el caso en el cristianismo con las apariciones de la virgen o santas, por poner un ejemplo,…
Tal es el caso, por lo tanto, de todos aquellos milagros y apariciones que según la Iglesia Católica se dieron en sus templos o santuarios erguidos en unos casos después del fenómeno acontecido en el lugar, o en otros casos sobre templos de religiones anteriores, consideradas paganas, claro está.
O sea, cuando una religión llega a dominar una población y destrona a la religión anterior de la zona (algo que se ha repetido en la historia en numerosas ocasiones) y convierte a sus pobladores. Sus pobladores cuando se topan con un suceso llamémoslo milagroso, ¿A qué o quién se lo deben atribuir?… ¿A la nueva religión dominante, a su antigua religión, o quizás a ninguna de las dos?
¿Es que acaso los Dioses de las religiones anteriores a la religión impuesta no obraban milagros? ¿Es que acaso, sus pobladores no se encontraban con el misterio anteriormente a esa nueva religión? Centrémonos en lo que ocurrió en Europa, en los inicios del cristianismo como lo conocemos hoy en día y seguido por la oscura y larga Edad Media. Entonces se tildó de pagano y se castigó a aquel que predicara aquello que fuese diferente al dogma católico impuesto, reminiscencias que subsistían de aquellas religiones anteriores eran convertidas o silenciadas, subyugadas y extinguidas.
Veamos el asunto desde otra perspectiva. ¿Qué ocurriría hoy en día si un ateo se topase con lo extraño, ya sea una aparición u otro tipo de fenómeno? Quizás entonces no hubiese tal virgen, ni demonio. Quizás lo atribuyese a una entidad de origen extraterrestre o lo intentase explicar por medio de la ciencia oficial (siendo esta la religión por excelencia entre los ateos hoy en día).
Digamos entonces que, detrás de las interpretaciones subjetivas se encuentra un fenómeno real que debe ser el origen y punto focal de estudio de una manera imparcial independientemente de tus creencias y sin decantarse por un lado u otro de antemano.